Nos llaman sentimentales

Nada bien, hoy no me siento nada bien.

Hoy nada me hace sonreír. Alguien me dio un buen escarmiento.

Hoy ando un poco mas despierta que ayer.

No es rabia, ni decepción lo que siento, esas no son palabras que viajen conmigo. El mundo se muestra ante mi, en cada golpe un poquito mas real. Para mi todo es aprendizaje, como si de leyes absolutas se tratase.

Ahora creo que los seres humanos funcionamos por orgullo, que somos egoístas, interesados. Siento que estamos en constante autodefensa, autoprotección. Nadie cree en nadie, cualquiera puede ser un enemigo en potencia.

Es una necesidad? De verdad necesitamos descargar nuestra ira hacia alguien (Normalmente alguien cercano)? Todo el mundo desconfía de todo el mundo?

Me siento mal, horriblemente mal.

Me cuesta asumir esa realidad, es esta mi propia naturaleza? O la será en algunos años? Yo nunca he funcionado así y temo acabar pensando como ellos, yo también soy humana y tengo “mis” defectos.

Creo que a raíz de que todos han vivido experiencias similares a esta, de la que he sido víctima, acaban transformándose y adoptan ese comportamiento que antes no soportaban. Se autoaislan y se resignan a la soledad porque ya no creen en los demás.

La solidaridad y el altruismo ya no son lo principal.

En consecuencia a este golpe, muchas preguntas se me presentan:

Este comportamiento que acabo de descubrir ha sido siempre así?, forma parte de esa naturaleza a la que llamamos humana, como ciclos que se repiten en todo individuo sea cual sea su cultura, clase social, sexo… ? o es un comportamiento que hemos adoptado desde que el sistema capitalista e individualista se ha implantado en nuestras vidas?

Estas preguntas aun no tienen respuesta en mi cabeza. Supongo que debido a mi ingenuidad o inexperiencia. Un día, otro alguien me dará otro escarmiento, otra puerta se abrirá ante mí y de repente la respuesta aparecerá clara, evidente, y otras preguntas vendrán detrás, por supuesto.

Solo espero que ninguno de estos golpes acaben con mi curiosidad y que con los años me vuelva una incrédula y nihilista empedernida que me lleve a encerrarme

en MI casa,

con MI orgullo y

MI soledad

como únicos amigos.

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